EL CUBO

EL CUBO

Piedra Cubica
Piedra Cubica
El Symbolism of Freemasonry del Dr. Mackey, sigue siendo un libro clásico de la Orden, a pesar de haberse escrito hace más de sesenta años. Es una lástima que el Symbolism de Alberto Pike no esté al alcance de todos los lectores, pues es un rico venero de erudición e intuición, si bien se descubre en él su partidarismo por la raza indoaria. Podríamos citar muchos libros más, pero creemos que con los nombrados habrá bastante).

Es difícil poder demostrar si existieron o no ordenes organizadas de arquitectos en los tiempos primitivos; pero esto no tiene gran importancia, pues lo cierto es que el hombre mezcló con su trabajo su pensamiento y su fe; creando las religiones que le han dado vida, mientras tallaba las piedras de los altares.

Por lo tanto no debe sorprendernos que, cuando se creía que la tierra era cuadrada, el Cubo simbolizara cosas que hoy día no podemos ni sospechar. El Cubo se veneró mucho en los tiempos primitivos. El cubo oblongo significaba entonces la inmensidad del espacio desde la base de la tierra hasta el cenit de los cielos. Era el símbolo sagrado de la Kubele lidia, conocida por los romanos con el nombre de Ceres o Cibeles, por lo que algunos creen que tomó su nombre “cubo”, de esta diosa.
Al principio se consideraban como más sagrados los altares de piedras sin tallar y se prohibían los de piedras pulimentadas (Exodo, 20-25). El templo llegó a tomar el nombre de la Casa del Mallete o del Martillo al advenir el cubo pulimentado. El altar, siempre situado en el centro, tenía la forma de cubo y era el “símbolo de la Verdad, siempre verdadera de por sí” (Antiquities of Cornwall, de Borlase).

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